Un artículo. Doce reescrituras.
Publicas una gran pieza de formato largo por semana. Luego alguien la reescribe para LinkedIn. Otra persona hace el hilo de Twitter. Otra corta un carrusel para Instagram. Para cuando todo se publica, tu equipo ha dedicado el 60% de la semana a producir variantes, y el siguiente artículo ya va con retraso.